¿Qué hay que hacer hoy, sin ahogarse en notificaciones?
Una lista corta de alertas: veintiuna reglas, umbrales ajustables, factura de proveedor crítica al decimoquinto día, letras que llevar al banco y una sola alerta viva por problema.
Lo que usted gana
- Los recordatorios ya no dependen de la memoria de una sola persona.
- Una lista sin spam en la que se sigue confiando dentro de un año.
- Los riesgos de proveedores y letras se ven con antelación.
Transcripción
No son notificaciones en el sentido habitual. Es una lista corta de lo que hoy necesita a una persona.
Veintiuna reglas cubren toda la cadena: desde un documento que caduca y una misión sin noticias hasta la letra que hay que llevar al banco, y la previsión que cae por debajo del umbral.
Los umbrales los ajusta usted: los documentos a treinta, quince y siete días, una misión sin noticias a las veinticuatro horas. Y fíjese: una factura de proveedor impagada se vuelve crítica al decimoquinto día, el doble de pronto que una factura de cliente. Un proveedor sin cobrar deja de cargarle: eso ya es un riesgo operativo.
Algunas reglas miran hacia delante. La letra hay que llevarla al banco con antelación, por eso el aviso llega antes del vencimiento.
Se confía en esta lista por dos razones. Un problema, una sola alerta viva, no un correo cada cinco minutos. Si cierra la alerta a mano y el problema sigue, en la siguiente revisión vuelve. Se paga la factura y la alerta se cierra sola.
Las alertas llegan a la aplicación y por correo; WhatsApp y SMS, próximamente. Y de noche hay horas de silencio: el correo espera a la mañana. La mayoría de las reglas vienen desactivadas: usted decide cuáles activar.
Una lista sin spam, en la que se sigue confiando dentro de un año.